Quizá simplemente sea que somos criaturas ambiciosas que perseguimos siempre lo que no poseemos, o quizá nos empeñamos tanto en encontrar sentido a nuestra existencia que nos perdemos la única verdad, simplemente somos. Somos producto del universo, y como tales, somos como el, buscamos el equilibrio, lo necesitamos, somos fuerzas en constante choque.